lunes, 30 de enero de 2012

San Cosme y San Damián

Han sido unas dificiles navidades.
Te vamos a echar de menos, de verdad.
Te queremos.

"Un enjambre de estrellas
para que no te pierdas
talismanes contra toda clase de males
y un Christmas de navidad,
que sepamos dónde estás.

Desplegamos
los mapas de todos los sueños,
nos volvemos a encontrar,
en un punto entre
San Cosme y San Damián.

Los lobos hacen jauría
que es poesía de voracidad.

Y es tan
frágil la voz
y es tan
débil que soy
como una urna de cristal que va quebrar..."

Bunbury - San Cosme y San Damián




domingo, 8 de enero de 2012

Despedidas




Si la vida es un tren que no para en ninguna estación, nosotros somos esos viajeros de peana que no paran de saludar a los trenes que pasan a nuestro alrededor.
Ha sido una navidad diferente, familiar y con muchos reencuentros. Ha sido lo que todos necesitábamos en ese break que hizo el maquinista en cada uno de nuestros trenes. Habéis vuelto a inundar la ciudad de color, a pesar de seguir tan gris desde el 11 de Mayo y habéis devuelto por un momento, la adolescencia a los que aún estamos por aquí.
Nunca me gustaron las despedidas y menos cuando te despides de algo tan bueno y que quieres tanto como estos días que hemos pasado. Momentos que se te clavan ya para siempre en la retina como la nochevieja en Murcia, la subida a la sagra o el cumpleaños en villacebo. Aun así, han nacido otras estaciones donde darle descanso a nuestro maquinista, como Valencia, Roma, París...
Ese sabor agridulce que te queda cuando sabes que el tren no para y que las estaciones cada vez son más pequeñas y es más difícil que se crucen. Por eso, ha sido tan especial esta Navidad, porque aunque ahora tengamos en la miel el amargo sabor de la despedida, qué sería de nosotros sin las pequeñas paradas que nuestro maquinista hace al menos, una vez al año, para recordarnos que aún estamos muy vivos.
Muchas gracias a todos! Ah! Y casi sin quererlo llegaron los 26 y fue junto a vosotros y junto a tí, que sois lo más importante para mí en este mundo. Gracias.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Las frías tardes de domingo



Un vuelo que no cogiste,
Una cena pendiente,
Un paseo nocturno,
Una estación a medio cerrar.
Un flexo maltrecho,
Una ventana al corazón de una gran ciudad,
Una pared con papel pintado,
Un patio de vecinos más grande de lo normal.
Un parque con niños,
Una sutil lluvia de otoño por la noche,
Una calle abarrotada de gente,
Un móvil que no suena.
Un paseo por tu cabeza,
Una sonrisa que no llega,
Una noche eterna,
Una larga espera.

domingo, 23 de octubre de 2011

Los dos colores azul del cielo



Y a mí me cuesta arrancarme las palabras. Lo sufro como si me quitaran un órgano vital y las palabras no salen. Instalado en la incertidumbre del día a día, dónde las cortinas de agua se confunden con el color azul en días alternos, pasaron los días. Se ven venir a lo lejos de las luces encendidas en las mañanas otoñales, las rutinas en los ojos de la gente, que se asoman cuando aún esta por ver si amanecerá para proseguir con una vida corriente. Y como inmerso en una sustancia viscosa vas resbalando, poco a poco, hasta el fondo del recipiente. Dejándote caer, queriendo hablar, pero cuesta arrancarme, incluso a mí mismo, las palabras que quiero escuchar.
No mucho más desde este puesto, mi señor. Quizás ya aterricé del gran salto, de la inercia de este, volviendo a poner los pies en el suelo. Y mañana amanecerá, que no es poco..

viernes, 30 de septiembre de 2011

Sean bienvenidos a octubre.




Hubo un tiempo en que la vorágine de la vida no me sacudía con fuerza ni me arrancaba de los brazos de alguien a quien quería, para arrojarme a una esquina de la habitación. De cuando los tiempos se pintaban en miles de millones de colores, con las pupilas dilatadas en eternas tardes de veranos incandescentes. Fue el tiempo el que me hizo ver que no era todo lluvia que caía sobre mí en forma de cortina, lo que corregía mi timidez en una cita, dónde el hombre aún no ha llegado a explorar. Fueron días de color y calor que dieron paso lentamente al gris invierno del "te echo de menos" y de la incertidumbre perpetua. Bienvenidos a octubre.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Blues

Atraviesa el calor que ha dejado la lluvia por la ventana de este otoño prematuro en el tiempo. Se condensa el vapor de agua, formando un pequeño riachuelo que cae dentro del dormitorio. Se desnuda un cuerpo a la velocidad de un blues, con una luz tenue sobre una piel tostada en el sol del mediterráneo. El ambiente está demasiado cargado. Hay alguien que se balancea en una vieja amaca, y observa con un juguete entre las manos. Un cuerpo efímero que termina de desnudarse justo a sus pies, que se desliza por su cuerpo. Todo a ritmo de blues en do menor.

Ya ha amanecido y la lluvia ha dado paso a un sol que quema, más propio de mediados de agosto que de este otoño. Sigue haciendo calor. Y ella se gira y antes de que cruce la puerta le pregunta si se volverán a ver. Él le contesta, que si se produce, volverá a ser a ritmo de blues.