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domingo, 23 de octubre de 2011

Los dos colores azul del cielo



Y a mí me cuesta arrancarme las palabras. Lo sufro como si me quitaran un órgano vital y las palabras no salen. Instalado en la incertidumbre del día a día, dónde las cortinas de agua se confunden con el color azul en días alternos, pasaron los días. Se ven venir a lo lejos de las luces encendidas en las mañanas otoñales, las rutinas en los ojos de la gente, que se asoman cuando aún esta por ver si amanecerá para proseguir con una vida corriente. Y como inmerso en una sustancia viscosa vas resbalando, poco a poco, hasta el fondo del recipiente. Dejándote caer, queriendo hablar, pero cuesta arrancarme, incluso a mí mismo, las palabras que quiero escuchar.
No mucho más desde este puesto, mi señor. Quizás ya aterricé del gran salto, de la inercia de este, volviendo a poner los pies en el suelo. Y mañana amanecerá, que no es poco..

viernes, 30 de septiembre de 2011

Sean bienvenidos a octubre.




Hubo un tiempo en que la vorágine de la vida no me sacudía con fuerza ni me arrancaba de los brazos de alguien a quien quería, para arrojarme a una esquina de la habitación. De cuando los tiempos se pintaban en miles de millones de colores, con las pupilas dilatadas en eternas tardes de veranos incandescentes. Fue el tiempo el que me hizo ver que no era todo lluvia que caía sobre mí en forma de cortina, lo que corregía mi timidez en una cita, dónde el hombre aún no ha llegado a explorar. Fueron días de color y calor que dieron paso lentamente al gris invierno del "te echo de menos" y de la incertidumbre perpetua. Bienvenidos a octubre.